¿Por qué el contexto electoral/político nos altera tanto?

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En épocas electorales las conversaciones suelen volverse discusiones, y terminamos enfrentándonos con amig@s y familiares.

¿Por qué nos tendemos a poner conflictiv@s?

Empecemos por entender de dónde surge la gran emocionalidad ligada a nuestras preferencias políticas. Éstas no son una decisión irrelevante, psicológicamente hablando, ya que tienen influencia de:

  • nuestras creencias personales
  • el grupo en que nos hemos criado y crecido
  • las personas con las que socializamos
  • la cultura en la que estamos inmersos
  • cómo entendemos personalmente la historia de nuestro país
  • dificultades de nuestra vida personal (que una propuesta pareciera amenazar o proteger)

Todo esto de forma consciente y también inconsciente, ya que es imposible darnos cuenta de TODO lo que pensamos, creemos y sentimos.

 

Pero incluso si lo analizamos desde la psicología social y evolutiva, algunas teorías dicen que incluso durante la evolución y migración de los primeros Homo Sapiens, los grupos humanos fueron priorizando determinados valores para organizarse y sobrevivir, dando lugar a las ideologías políticas actuales. Por ejemplo, si les era más eficiente organizarse de forma más equitativa o  más jerárquica, o si buscaban ser más dominantes hacia otros grupos por los que se veían amenazados. Estas teorías nos dicen que con los milenios, estas formas de organización social y manejo de conflicto grupal se fueron asentando en nuestros funcionamientos colectivos inconscientes hasta formar parte de los valores de nuestros grupos sociales. Los valores sociales están tan arraigados que son prácticamente imposibles de cambiar (y normalmente no somos conscientes de ellos). 

 

Así, cuando discutimos con alguien sobre política pueden pasar varias cosas:

  • Que entendamos la información de distintas formas (“es un dictador”/”es democrático!”)
  • Que tengamos opiniones distintas sobre la misma información (“esa propuesta me indigna” / “me gusta esa propuesta”)
  • o que la misma situación se alinee con los valores de unx pero sea contraria a los del otrx (“necesitamos más liderazgo” / “necesitamos más igualdad”)

Entonces, más que avalar a un candidato o a un partido en sí, internamente apoyamos la idea de lo que éstos representan para nosotrxs: surge de nuestros valores, creencias, emociones y experiencias personales y grupales. 

Por ello, nuestra preferencia política es reflejo de nuestra identidad.

 

Cuando alguien tiene una opinión distinta a la nuestra, tal vez inconscientemente nos sentimos personalmente atacados. Defendemos nuestra postura política como si nos defendiésemos a nosotrxs.  Eso hace difícil que podamos escuchar la opinión de lxs demás y que hagamos entender la nuestra sin “contraatacar”. 

 

Entonces, ¿Cómo dialogar sin entrar en conflicto? Aquí algunas ideas:

 

  1. recordar que no todos vemos los hechos con los mismos ojos, ni tenemos por qué hacerlo. Tampoco tenemos la misma opinión ni emociones ante un mismo hecho. Toleremos esas diferencias.
  2. Recordar que la otra persona también está defendiendo lo que es importante para él/ella, al igual que tú.

  3. No sentir un ataque personal (ni devolver el ataque de forma personal). Recordar que estamos discutiendo ideas y preferencias.

  4. Tratar de escuchar y entender la otra postura. Haz preguntas honestas para entender, te sorprenderás de lo abiertas a escuchar que son las personas cuando sienten interés por sus ideas. No preguntes para tender trampas y revelar el error, pregunta para entender.

  5. Intenta expresar tus ideas explicando lo que es importante para ti, no como una verdad universal.

  6. No te averguences de tener distintas preferencias.

  7. Recuerda que nadie sabe todo. Un candidato o partido representa parte de tus ideales, y también es válido que los prefieras incluso si también representan ideales que no están alineados con los tuyos. No tienen que ser un reflejo de ti. Eso ayudará a que podamos reconocer cuando algo del partido o candidato no nos gusta, sin sentir que esto nos “desbarata” toda nuestra opinión. (Recuerda: las demás personas también tienen derecho a preferir una parte del candidato y no defender otra, la incongruencia es natural y humana).

  8. Infórmate! busca las fuentes. Es natural que tomemos más atención a información que se alinea con nuestras preferencias e ignoremos la que no. Tratemos de darnos una imagen completa y tomemos una decisión informada.

  9. Recuerda que un diálogo honesto que tolera las diferencias nos acerca como personas. No tengamos vergüenza de estar en desacuerdo. Quitemos el tabú a hablar de política. Y si no sientes comodidad con el diálogo, tienes derecho a no responder y dialogar con alguien más. 

 

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