¿por qué es necesario (aún) el 8 de Marzo (y cómo ayudar a que ya no lo sea)?

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El día internacional de la mujer conmemora más de 110 años de la lucha por el reconocimiento y la igualdad de derechos. 

 

¿Por qué sigue siendo importante?

Por un lado seguimos escuchando mensajes que desreconocen y niegan la aún existencia de desigualdades. Y por otro lado, algunos mensajes de celebración o felicitación, seguro bienintencionados, terminan también fomentando la desigualdad.

¿Suena contradictorio? Expliquemos un poco.

 

A veces es difícil entender por qué un comentario o actitud puede ser considerada machista o sexista. Ya sea porque nos parezca un cumplido, o porque no nos consideremos a nosotrxs mismxs como machistas.

Sin embargo, si las únicas conductas machistas fuesen las abiertamente violentas (violaciones, asesinatos…) sería más fácil de reconocer y detener. Lo que ocurre es que hablamos de un problema social estructural, que es complejo porque se sostiene en actitudes difíciles de identificar. 

¿Un ejemplo? 

 

El concepto de “sexismo ambivalente” (Connor, 2016) implica la idea de que la desigualdad de género tiene dos partes que se necesitan la una a la otra para existir:

  • El sexismo hostil: actitudes discriminadoras, subordinantes, intolerantes y violentas hacia la mujer: violaciones, feminicidios, abusos…
  • Y el sexismo benevolente: actitudes protectoras “positivas” hacia la mujer (como la caballerosidad, paternalismo…), pero que se basan en estereotipos del rol tradicional de mujer sumisa, débil, delicada, virginal.

 

¿Cuál es el problema con el segundo? Que inconscientemente a nivel social sirve como justificación para el Sexismo Hostil. Según estudios (Janos & Espinosa, 2019), la imagen estereotipada de la “buena mujer” permite que se justifiquen las acciones violentas hacia las “malas mujeres” que no cumplen con esos estereotipos. 

Es decir, el sexismo benevolente también es daniño porque se enmascara como positivo y se naturaliza, y así termina permitiendo la discriminación y violencia bajo la promesa de la mujer estará a salvo si cumple con los estereotipos.

Esto dificulta que mujeres y hombres puedan cuestionar esa inequidad. 

 

¿Cómo podemos romper este círculo vicioso?

 

  1. Cuestionémonos sin sentirnos atacadxs: vivir en una sociedad sexista inevitablemente siembra sexismos ocultos en todxs. No nos tomemos la crítica como una cancelación, sino como una oportunidad de mirar nuestros puntos ciegos y crecer.
  2. Cuestionemos nuestro entorno: ayudemos a nuestras personas cercanas a ver sus propios puntos ciegos en un ambiente de confianza que les permita mirarse con honestidad sin temor a la crítica.
  3. Escuchemos las voces de (otras) mujeres: nuestra mirada no es la única. Siempre podemos aprender más de la experiencia ajena. No intentemos enseñarles sobre lo que ellas han vivido.
  4. Intenta que esta lucha no se de solo el 8 de marzo, sino todos los días del año. 

 

Este mensaje es para que hombres y mujeres hablemos cada vez con más naturalidad de este reto social. Para generar en cada unx de nosotrxs una mirada reflexiva y cuestionadora y ser más concientes de qué estamos replicando inconscientemente y qué queremos cambiar de verdad. 

 

Janos, E. y Espinosa, A. (2019) “A una señorita no le pasas esas cosas..”: sexismo y culpabilización de la víctima en comentario en redes sociales ante una noticia de violencia sexual ocurrida en Lima. Cap. 5. En: HERNÁNDEZ, Wilson “Violencias contra las Mujeres. La necesidad de un doble plural. Lima: GRADE, 2019. A

 

Connor, Rachel & Glick, Peter & Fiske, Susan. (2016). Ambivalent sexism in the 21st century. En: Cambridge Handbook of the Psychology of Prejudice. Sibley, C. & Barlow, F. (editores).

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