¿Por qué es necesario ir tantas veces seguidas a terapia?

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Sea cual sea el motivo por el que vamos a terapia, muchas veces puede sorprendernos o confundirnos que la/el terapeuta nos diga que nos veamos todas las semanas o incluso más de una vez a la semana. 

Puede que pensemos cosas como “pero lo que tengo no es tan grave” “no tengo tanto tiempo para esto” “es mucho dinero” “no necesito tanto, solo quiero ver un tema puntual” “no quiero pensar tanto en este tema”

Es natural que puedan venir esas ideas, por eso venimos a explicarlas.


Mito 1: “No estoy Grave”

Realidad:

No necesariamente que te indiquen mayor frecuencia significa mayor gravedad. En la terapia no (solo) se ve cuánto te están afectando las dificultades a trabajar, sino también cómo son éstas, cómo funcionan en ti, cómo te estás manejando y sintiendo en general. La terapia no solo busca que se vayan los síntomas, sino que podamos desarrollarnos de manera integral. 

Por ello una frecuencia regular en tus sesiones va a permitir mirar y sostener no solo los síntomas o aspectos que te preocupan sino también lo que éstos muevan en otras áreas de tu vida al ser trabajados. 


Mito 2: “No tengo tiempo”

Realidad: 

Una sesión de terapia toma 45-50 minutos (el tiempo de un capítulo de una serie). Mucho más tiempo de nuestra semana suele irse cuando dificultades emocionales no trabajadas nos impiden funcionar de manera eficiente; o hasta nos hacen llenar el tiempo para distraernos y no prestarles atención. 


Mito 3: “Es mucho dinero”

Realidad:

Ir a terapia es una inversión más que un gasto. Existen atenciones con muchos rangos de precios para ser accesibles. Igual que el punto anterior, muchas veces nuestros temas por resolver nos terminan costando más dinero: compramos cosas que no necesitamos, nos estancamos en un puesto de trabajo, o nos saboteamos oportunidades.


Mito 4: “Solo necesito hablar de un temita”

Realidad:

Muchas veces una “sensación” o un “temita” nos hace ir a terapia. Pero el proceso mismo de las sesiones, si son continuas y frecuentes, nos ayuda a ponerle luz a muchos otros aspectos de nuestra vida que estaban relacionados o detrás de ese tema puntual pero de los que no nos dábamos cuenta. Si solo nos damos el tiempo de atender lo urgente, nunca tendremos la oportunidad de trabajar lo importante. Recuerda: un síntoma es la punta del iceberg que nos indica a qué ponerle atención. 


Mito 5: “No quiero pensar tanto en mis problemas”

Realidad:

Por supuesto que es doloroso pensar en experiencias que nos han herido. Precisamente por ello, lo más importante es encontrar un espacio terapéutico en que sintamos comodidad y confianza. Pero lo doloroso, aunque parezca contradictorio, a veces necesita atenderse con más frecuencia. Hablar de temas difíciles y no volver a tocarlos puede dejarlos flotando en nuestra mente y eso puede ser más doloroso o demandante. Una cirugía no empieza si no va a haber tiempo de curar y cerrar la herida. 


Recuerda! es natural que nos impacte la idea de ir regularmente a terapia, y si lo sientes también es algo que puedes conversar con tu terapeuta para que sea clara la razón detrás de su criterio profesional.

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